Conoce a Sarita

Hace ya algunos años, mamá invirtió sus ahorros en construir la casa para nosotros y mi abuelita paterna, quien había quedado viuda y en la calle, pasados unos seis años, mi abuelita como dueña del terreno nos pidió desocupar la casa porque se iría a vivir otro hijo, mi papá se endeudó y vendió algunos bienes para comprar con urgencia una casa, en la que actualmente vive mi mamá, en aquel entonces mi papá no advirtió que la construcción estaba mal, conforme pasaban los años algunas paredes comenzaron a abrirse, mi papá como podía le iba haciendo arreglos, hace ya 12 años mi papá no está con nosotros; y cada vez que voy de visita a casa, me da tristeza y siento una gran impotencia por no poder tener dinero para arreglar la casa, puedo darme cuenta los esfuerzos que hacen mis hermanas y mi mamá por mantenerla de pie, pero cada vez está más deteriorada, la lámina de asbesto es muy vieja y han tenido que colocar en el techo hule para que no les caiga el agua que trasmina, la barda que contiene parte de la construcción de la casa se ha ido cayendo con las lluvias de cada año, las paredes son cada vez más débiles, se ha vuelto incluso una casa insegura. Yo solo deseo poder arreglar la casa de mi mamá, ese lugar donde cada vez que voy puedo saborear los recuerdos con aquellas recetas improvisadas por mi papá y otras tantas aprendidas de mi abuelita materna, con las que nos suele consentir mi mamá, deseo que ahora suceda el milagro de reafirmar... que los recuerdos se pueden saborear

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